PELICULA


EL PRECIO DE MAÑANA

componente naturaleza y evolución de la tecnología .

 “La ingeniería genética detiene el envejecimiento a los 25 años, el problema es que solo vivimos un año más, a no ser que consigamos más tiempo. Ahora el tiempo se ha convertido en divisa, ganamos tiempo y lo gastamos, los ricos pueden vivir para siempre, ¿y el resto de nosotros? Solo quisiera despertar con más tiempo en mi mano que horas en el día”.
Se observa que la propuesta argumental de la película, en la interrupción del deterioro biológico a partir de un momento arbitrario de la juventud (los 25 años), se conecta con la circulación de un discurso científico, en el interior de una formación social que interpela al sujeto. Es la representación de un discurso social mente determinado sobre la relación del sujeto con su edad, cuyo efecto de sentido, desde el punto de vista ideológico, establece la anulación de toda posibilidad de desdoblamiento: “el discurso aparece como teniendo una relación directa simple y lineal, con lo real, aparece como siendo el único discurso posible sobre su objeto, como si fuera absoluto” (Veron,1993:23). Salazar (2005) sostiene que, mediante el proceso de anclaje, la representación social entra en el dominio de lo familiar, mediado por la posición social que ocupan los individuos. En la película se apela fuertemente a el hecho de mantenerse joven como haz de temáticas vinculados a la representación social.


apropiación y uso de la tecnología.

El siglo XXI, parece reflexionar sobre las consecuencias de su herencia histórica. En efecto, a fines del siglo pasado la historia parece haber desembocado en un mundo cautivo, desarraigado y transformado por los colosales procesos socioeconómicos y tecnocientíficos del capitalismo, que ha dominado los dos o tres siglos precedentes. (Hobsbawm,1998:576). La humanidad podría estarse enfrentando, más que nunca, a lo que Marx caracterizara como una cosificación de los intercambios sociales. Todo parece indicar que, tal como ya señaló Habermas, la dinámica de adoctrinamiento económico conecta cada vez más estrechamente a las fuerzas productivas –a través del complejo tecnocientífico- con la formación de una autocomprensión cientificista que asume un papel ideológico (Habermas,1999:468). En efecto, el siglo XX ha demostrado que la naturaleza humana ha sido modificada y manipulada con el aumento del poder para modificar la naturaleza que brindan la tecnología (Hottois,1991:53).

solución de problemas con tecnología.

La referencia central a la tecnociencia conlleva un interés analítico particular con respecto al cine que aborda el género conocido como ciencia-ficción, dado que en el mismo las figuraciones de las experiencias tecnocientíficas vividas por la sociedad se precipitan a la mostración argumental que despierta el extrañamiento en un relato, en el que a través de la proyección de un paradigma ficcional, el hilo narrativo y las relaciones intersubjetivas se alían en la construcción de un universo que exacerba los alcances de estos cambios en la naturaleza humana, insinuados por Habermas y explicitados por Hottois. De este modo, las películas de ciencia-ficción permiten analizar registros y transformaciones que se presentan en nuestra cultura frente a los nuevos escenarios. Se trata de sistemas de signos que aluden a la reorganización de las configuraciones sociales, y que son pasibles de estudio desde la la teoría de las representaciones sociales. En particular, desde sus dos mecanismos básicos de objetivización y anclaje.

tecnología y sociedad .

 En tal sentido, la formación de núcleos figurativos –por objetivización- remite a lo ya conocido por experiencia histórica, y la incorporación de la novedad del mundo que propone el fim, como intento de dominar (ficcionalmente) ese mundo –por anclaje- se articula con posiciones específicas sobre el sujeto frente a la tecnologización extrema, con el adoctrinamiento (en este caso, biotecnológico) y la aceptación de un orden social desigual. En el límite de la narración fílmica, “El precio del mañana” evoca revidindicaciones donde el deseo, el malestar cultural y lo siniestro se cristalizan, se hacen cuerpo dentro de la narrativa, espejo de una realidad, mostración e identidad de un mundo que se evalúa a sí mismo.


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