la TIERRA

El acceso a la tierra tiene una importancia vital porque se trata de un activo esencial para la producción de alimentos y de un factor básico desde el punto de vista de la vivienda y el desarrollo comunitario. La forma en que se abordan las cuestiones relacionadas con los derechos de acceso en los proyectos y programas de desarrollo influye de modo directo en los medios de subsistencia y la seguridad de la población, no solamente en las zonas rurales, sino también en el entorno urbano y peri-urbano. El descuido al ocuparse de los intereses relacionados con la tenencia de la tierra de todas las partes interesadas en el aprovechamiento de la tierra o la reforma agraria puede causar problemas y desigualdades, que, inadvertidamente, pueden afectar a los miembros más vulnerables y desfavorecidos de la sociedad1. En consecuencia, los profesionales que se ocupan de la administración de la tierra deben tener en cuenta las cuestiones de género relacionadas con el acceso a ella.






En esta guía no se aborda únicamente el acceso a la tierra, sino también a otros recursos naturales como el agua y los árboles, que pueden ser esenciales para la subsistencia de la población. Por razones de conveniencia, la expresión «acceso a la tierra» incluye en este caso también el acceso a otros recursos naturales.






Las mujeres, los ancianos, las minorías y otros grupos marginados pueden encontrarse en situación de riesgo en los proyectos de reforma agraria y administración de la tierra. Muy a menudo, cuando aumenta el valor de la tierra como resultado de inversiones externas, las mujeres son marginadas en el proceso y corren el riesgo de perder beneficios y situaciones anteriores. Pueden encontrarse en situación de riesgo incluso cuando se pretende que compartan los beneficios. Por ejemplo, la mejora del riego en las explotaciones de las mujeres puede tener el efecto no deseado de que los hombres de la comunidad reclamen esos campos cuyo valor ha aumentado2. Mejorar la vivienda en una comunidad o en una zona peri-urbana puede tener los mismos resultados no deseados cuando aumenta su valor comercial3. También puede haber efectos negativos sobre los niños y las personas de edad, aunque la intención inicial fuera la de favorecer su integración.






La finalidad de estas directrices es, pues:




facilitar a los encargados de la administración de la tierra y a otros profesionales encargados de cuestiones relacionadas con la tierra, una información básica sobre las razones por las que las cuestiones de género tienen importancia en los proyectos agrarios; y




proporcionar directrices para ayudar a los especialistas en el desarrollo y a los organismos de administración de la tierra a conseguir que la administración de la tierra fomente y proteja los derechos de todas las partes interesadas.




Aunque esta guía se dirige principalmente a los administradores de la tierra, su contenido será también de interés para todos cuantos trabajan en proyectos y programas de desarrollo de carácter más general.






La guía pretende evidenciar dónde y por qué la integración de las cuestiones de género es importante en los proyectos y programas orientados a mejorar la tenencia de la tierra y los mecanismos de administración de la misma. Proporciona material para fomentar la concienciación sobre algunas de las cuestiones de género más trascendentales que ponen en peligro el acceso a la tierra y sus beneficios. Se hace hincapié en la importancia que tiene comprender mejor la situación de los hombres y mujeres en las sociedades sometidas a una gran presión económica, social y ambiental y se determinan indicadores para medir la calidad y cantidad del acceso a la tierra y la vivienda antes, durante y después de una intervención, para ayudar en la adopción de decisiones.






Sin embargo, no se ha de considerar que estas directrices son exhaustivas. Si existe un elemento común en toda la información acumulada en este estudio, éste es la complejidad de las cuestiones aquí tratadas. En la esfera del desarrollo internacional no existe un planteamiento general que pueda ser válido para todas las circunstancias.






El capítulo 2 comienza con una definición práctica de lo que se entiende por acceso a la tierra y seguridad de la tenencia y a continuación se describe su importancia en el entorno rural y urbano. En el capítulo 3 se ilustra por qué las cuestiones de género son importantes para la reforma agraria y la administración de la tierra. En el capítulo 4 se enumeran algunos indicadores básicos que se pueden utilizar en la administración de la tierra para evaluar y supervisar el acceso a la tierra en relación con las cuestiones de género. En el capítulo 5 se señalan algunos principios recomendados para los proyectos de administración de la tierra desde la perspectiva de las organizaciones nacionales e internacionales y en el capítulo 6 se exponen principios más detallados para los profesionales dedicados a la administración de la tierra. Por último, en el capítulo 7 figuran las conclusiones
A lo largo de la historia, la tierra ha sido considerada como una fuente principal de riqueza, situación social y poder. Es la base para la vivienda, los alimentos y las actividades económicas, la fuente más importante de oportunidades de empleo en las zonas rurales y un recurso cada vez más escaso en los núcleos urbanos. El acceso al agua y a otros recursos, así como a servicios básicos tales como el saneamiento y la electricidad, está condicionado en muchos casos al acceso a los derechos sobre la tierra. La disposición y posibilidad de invertir a largo plazo en la tierra cultivable y en la vivienda dependen directamente de la protección que otorga la sociedad a los titulares de los derechos. En consecuencia, el desarrollo sostenible se asienta firmemente en el acceso a los derechos de propiedad de la tierra y en la seguridad de esos derechos.


La tierra tiene también gran importancia cultural, religiosa y jurídica. En muchas sociedades existe una relación estrecha entre poder de decisión de una persona y la cantidad y calidad de sus derechos sobre la tierra. En las zonas rurales, la integración o exclusión social depende a menudo únicamente de la situación de la persona en relación con la tierra. Incluso en las zonas urbanas, el derecho a participar en la planificación municipal, en las decisiones comunitarias y en ocasiones, en las elecciones, depende de la condición de un individuo como «residente» o «propietario de una vivienda». No es éste un fenómeno nuevo, pues durante muchos siglos solamente los «propietarios de tierras» podían participar en las elecciones en la mayoría de las democracias occidentales. El acceso a la tierra es, por tanto, un elemento importante en el poder de decisión a nivel familiar, comunitario y nacional.




El acceso a la tierra tiene lugar a través de los sistemas de tenencia. La tenencia de la tierra es la relación, definida jurídica o consuetudinariamente, entre la población, como individuos o grupos y la tierra (por razones de conveniencia, el término «tierra» incluye aquí otros recursos naturales como el agua y los árboles). Las reglas relativas a la tenencia determinan cómo se distribuyen en las sociedades los derechos de propiedad de la tierra, así como las responsabilidades y restricciones conexas. En términos sencillos, los sistemas de tenencia de la tierra determinan quién puede utilizar qué recursos, durante cuánto tiempo y en qué condiciones.




La forma de distribuir y utilizar los derechos sobre la tierra puede ser muy compleja. Con frecuencia, la tenencia de la tierra se clasifica como:




Privada: asignación de derechos a una parte privada que puede ser un individuo, un matrimonio, un grupo de personas o una persona jurídica, como una entidad comercial o una organización sin ánimo de lucro. Por ejemplo, en una comunidad, las familias pueden tener derechos exclusivos sobre parcelas residenciales, parcelas agrícolas y determinados recursos arbóreos. Otros miembros de la comunidad pueden quedar excluidos de la utilización de esos recursos si no cuentan con la autorización de los titulares de dichos derechos.




Comunal: en una comunidad pueden existir derechos sobre bienes comunes. Cada uno de los miembros tiene derecho a utilizar de manera independiente las propiedades de la comunidad. Por ejemplo, los miembros de una comunidad pueden tener derecho a apacentar el ganado en los pastizales comunitarios.




De libre acceso: no se asignan derechos específicos a nadie y nadie puede quedar excluido. En este contexto se suelen incluir las actividades marinas, en que el acceso a alta mar está generalmente abierto a todos; pueden incluirse también los pastizales, bosques, etc., donde puede existir acceso libre a los recursos para todos. (Una diferencia importante entre el acceso libre y los sistemas comunales es que en estos últimos quienes no son miembros de la comunidad no pueden utilizar las zonas comunes.)




Estatal: los derechos de propiedad se asignan a algún organismo del sector público. Por ejemplo, en algunos países, las tierras forestales pueden estar bajo el mandato del Estado, ya sea un nivel central o descentralizado de gobierno.




En la práctica, en una sociedad determinada pueden encontrarse la mayoría de los tipos de tenencia, por ejemplo, derechos comunales a los pastizales, parcelas residenciales y agrícolas privadas y propiedad estatal de los bosques.




Los derechos sobre la tierra son diversos y en la práctica, varias personas o grupos pueden tener derechos sobre un mismo objeto. Esto ha dado lugar al concepto de Los distintos derechos sobre la mi.

http://www.youtube.com/watch?v=Dua2DZYWJcw